Sobre contar historias…

Permítame iniciar con una pregunta:

¿Se ha dado cuenta usted del poder que tienen las historias? Antes de contestar con convicción, lo invito a escuchar lo siguiente:

Las buenas historias deben estimular nuestros sentidos, engancharnos, motivarnos y perdurar en nuestras memorias. Acaso usted, padre de familia – luego de escuchar el audio – ¿no se siente identificado con dicho personaje? ¿no le provoca esta noche contarle un cuento a su pequeñ@ hij@? ¿o tal vez mañana a su jefe en el trabajo? ¿quizá en la próxima visita a su cliente?

Y es que cuando escuchamos una historia pasan cosas en nuestra cabeza. No solo imaginamos y contextualizamos a razón del argumento y los personajes sino también  muchas veces podemos sentirnos parte del relato e identificarnos plenamente con los mensajes que decodificamos, adoptándolos  y retransmitiéndolos posteriormente a nuestros círculos más cercanos una y otra vez y así sucesivamente.

¿Recuerda usted ahora mismo el último chiste que le contaron? ¿Ya lo contó a otra persona? ¿Contó a otros el argumento de la última película que vio en el cine?

Gabriel García Márquez sostenía que “las historias son como juguetes y armarlas de una forma u otra es como un juego“ entonces, bajo este análisis, la clave para contar historias sería saber plantear el juego de manera que desde el inicio uno debe tener claro como va a rematar el final y saber todo lo que va a decir, desde la primera hasta la última frase, ya que esto conducirá – en muchos casos – a confirmar una verdad. Estas verdades, reales o imaginarias, son las que nos relacionan con otros seres humanos, son las que confirman que muchas de las cosas tienen sentido y son las que perdurarán a través del tiempo.

Es preciso decir que contar historias nos acerca a las audiencias y permite mostrar a las personas qué hacer sin decirlo de manera directa. Las personas lograrán sus propias conclusiones y sentirán que la decisión es producto de un aprendizaje.

Les dejo aquí un ejemplo, aunque sugiero tomarlo como un ejercicio.

¿Cuál es la historia de Misty Copeland? Seguramente una de éxito, producto de mucho esfuerzo y dedicación por la danza. Las tomas en detalle de los músculos desarrollados y los movimientos perfectos así nos lo cuentan; todo esto antes de confirmar el mensaje final de propósito que la marca Under Armour quiere transmitir: “I will what I want“ – “haré lo que quiero“

El post pasado de César Meza titulado Caso púrpura: Butterfield & Robinson, bien recoge esta buena práctica de contar historias – esta vez – a través de experiencias de viaje. B&R entonces no vende paquetes de viajes sino experiencias, contadas inclusive por los propios usuarios.

Finalizo de la misma manera en que inicié este post, preguntando: ¿busca usted ser líder? ¿busca usted ser influyente? ¿busca usted persuadir?
Con convicción lo invito, a partir de ahora, a que cuando requiera trasmitir algo importante a un familiar o amigo, a sus colaboradores o a un potencial cliente, tenga claro el mensaje clave y a partir de ello cuente una historia.