Cinco ideas para gestionar su comunicación en 2016

¿Llegó el pedido del directorio o de su CEO para revisar su plan de comunicaciones para 2016?

Antes de responder  con una lista de desesperadas tácticas, lea estas cinco ideas que podrán ser de utilidad para diseñar una estrategia efectiva.

Este texto fue publicado originalmente en el blog Comunicación Estratégica, del diario Gestión.

Algunas ideas para que sus estrategias de comunicación sean un poco más eficientes en este 2016.

1.    Baje a lo digital del pedestal: en 2015, por esta misma época y en este mismo blog lo alentaba a fortalecer sus canales digitales.

Me reafirmo. Por supuesto que es una obligación el diseñar un plan de acción digital. Sin embargo, no se deje obnubilar; debe recordar que una estrategia de comunicación es un 360 que envuelve  a una diversidad de públicos y audiencias, que responden a distintos medios y canales.

Una vez más: todo aquello que sucede en las redes sociales no es más que un montón de lenguaje de programación que debe traducirse en acciones en el mundo real, o tangibilizarse en capital reputacional. Es indispensable poner el digital en el foco, pero si abandona o descuida el resto de escenarios caminará indefectiblemente al fracaso.

¿No me cree?  Pregúntele a los candidatos que “reinan” en Internet.

Bonus track: deje de hablar de “reputación digital”. La reputación es una sola  y se manifiesta en diversos escenarios y situaciones; uno de ellos, el digital.

2.   Deje de culpar a la comunicación de todos sus males: usualmente, frente a cada crisis o fracaso se usa alegremente la frase “el problema es que no sabemos comunicar bien”. Lo cierto es que aquellas situaciones que generan una crisis no son, en la mayoría de los casos, ocasionadas por un problema en la comunicación, sino que parten de deficiencias estructurales superiores, relacionadas con la manera cómo las personas u organizaciones hacen las cosas. 

¿Quiere un ejemplo?

Fácil.  Esté alerta cada vez que un político suelte la frase de marras, analice qué fue lo que ocasionó el uso de esta y verá que no es más que un comodín para esconder falencias propias.

Pero esto no es patrimonio de los políticos. Un caso empresarial aquí.

En simple: ¿Quiere que el público y los medios de comunicación hablen bien de usted? Entonces pórtese bien, enfóquese en satisfacer las demandas de sus distintas audiencias, entregue buenos productos y servicios; compórtese como una empresa ética y confiable en todos los aspectos.

3.   Los medios masivos de comunicación no son el único camino: deje de torturar a directores y editores con sus “grandes noticias” que no son más que publicidad encubierta. Genere contenido que sea de interés de los periodistas. Si no sabe cómo, aquí puede encontrar algunas ideas.

Deje que su agencia de PR o su consultor lo asesore en su relación con los medios. No, definitivamente usted no sabe más que ellos. Y recuerde que las relaciones con los periodistas no funcionan sobre la base de amiguismos o por presión publicitaria.

4.    Entienda que las reglas han cambiado: Frente a las nuevas maneras de consumir las acciones de marketing, las comunicaciones van tomando un papel preponderante. El éxito de nuestro negocio se basa hoy en la capacidad de identificar audiencias y sus intenciones en un momento determinado, para generar contenido de valor que atienda a sus necesidades.

Ya no hablamos de públicos o consumidores, sino de audiencias que necesitan escuchar de nosotros; ya no hablamos de publicidad, sino de estrategias de contenido que superen los eslogan exitosos y los jingles pegajosos.

Identifique a sus audiencias y comuníquese con ellas.  Aquí encontrará un poco más sobre esto.

 5.     Finalmente, recuerde que TODO comunica: No solo su publicidad, un logo o una nota de prensa; en esa línea, quizás su activo más importante es la formo cómo hace las cosas.  Ya sea usted el dueño de una bodega o de una corporación trasnacional, la clave es construir una cultura empresarial sana y en ese sentido, la comunicación interna se vuelve cada vez más importante.

Suena simple. No lo es.

Feliz 2016. 

Publicado originalmente en el diario Gestión el 03/01/2016